“Como no aprendas a freír un huevo no te va a querer nadie”

in ONU Mujeres by

Esta y otras frases como “Ya no es cuestión de lo que nosotras podamos luchar sino de que ellos se desprendan de sus “privilegios” como hombres.”, son la voz de la experiencia de una mujer y luchadora como es la Directora del Instituto Asturiano de la Mujer, Almudena Cueto.

Prensa.: Sabemos que, por ejemplo, en Arabia Saudi las mujeres tienen que ir cubiertas con el Niqab, no pueden conducir, una guardia religiosa las vigila, van a bancos separados de los hombres, no trabajan con ellos, etc…Pero en estos casos hay una doble cara, porque para muchas esta es su forma de vida y lo que entienden por libertad. ¿Serias capaz de ponerte en su lugar y por un momento defender que no cambie ese modelo social?

Almudena Cueto.: No, no sería capaz. Eso también nos pasa aquí, mi abuela me decía “como no aprendas a freír un huevo no te va a querer nadie”. Muchas veces se nos culpabiliza a las propias mujeres de seguir manteniendo el machismo. La sociedad se va formando en roles y estereotipos. Si la sociedad te dice qué es lo que se entiende que tienes que hacer y que no, los roles y estereotipos de géneros pasan a ser normativos. Es decir, si no los cumples, si no haces lo que se espera que hagas la sociedad te expulsa y eso no es bueno.

Hay que tener mucha fuerza para poder salir de ahí. Si tienes un ordenamiento jurídico, ni una sociedad que no te apoye y además se ejerce violencia sobre ti o sobre los hombres que nos ayudan a salir de eso, pues evidentemente, tú intentas educar a tus hijas para que sean aceptadas en la sociedad y tengan una vida más fácil. Romper el patriarcado es complicado para todas las mujeres de todas las partes del mundo, para unas más que para otras.

Nosotras (las españolas) hemos estado ahí y no hace tanto, decía el profesor Teruelo que en 1975, el año en el que yo nací, las mujeres teníamos que pedir permiso al marido para trabajar fuera y podía decirnos que no. Tampoco hemos estado tan distintas, pero lo hemos trabajado porque hay mujeres y hombres que nos apoyan para romper esos estereotipos y no es sencillo, pero hay que hacerlo..

P.: El mes pasado Arturo Pérez Reverte escribió un artículo de opinión donde decía “vamos a tener profesoras con burka dando clases a nuestros hijos” ¿Qué opinas acerca de que haya colegíos públicos con profesoras que lleven símbolos de sus religiones?

A.C.: Creo que estamos teniendo profesores machistas y no estamos diciendo nada, es decir… me hace mucha gracia porque decimos que la ideología predominante es siempre neutra y no lo es. Yo soy totalmente defensora de una educación laica y creo que no tiene que haber ningún tipo de símbolo religioso. La religión es parte del ámbito privado de las personas, que se puede ejercer en ese mismo o en el familiar y que no tiene que aparecer en la educación y menos en la pública.

A mí no me gustaría una mujer con iconografía religiosa diese clase, sea de la religión que sea, incluida la católica. Considero que tiene que estar alejado de las aulas.

P.: “Más de 700 millones de las mujeres actualmente casadas en todo el mundo contrajeron matrimonio cuando todavía eran niñas y de ellas, 250 millones no habían cumplido los 15 años al casarse.” ¿Qué sientes cuando ves este tipo de titulares?

A.C.: Lo paso mal, me cabreo porque me afecta a mí como mujer y tenemos que trabajar para que no siga sucediendo.  Hay muchas niñas en España que abandonan la enseñanza, sobre todo a partir de los 12 años, para matrimonios concertados, precoces y muchas veces con dotes o violaciones. No es una cuestión que pase en otros países, tenemos que abrir los ojos y ver que también está ocurriendo aquí y que, evidentemente, pues duele, ¿no?, porque son niñas y no se puede mirar a otro lado.

P.: Siguiendo con este tema, en Yemen, que cuenta con una cultura dónde la comunicación madre/hija es, prácticamente, inexistente, muchas de las niñas que sufren los matrimonios forzados, al quedarse embarazadas, ni si quiera saben que es lo qué les está pasando. Son las propias enfermeras las que tienen que explicárselo. ¿Qué le dirías a esos padres que permiten este tipo de cosas?

A.C.: A ellos en concreto no les diría nada porque es mucho más complejo, es toda una sociedad patriarcal en “estado puro”. Creo que hay que ir a por quien favorece que eso perpetué y quien tiene el poder y capacidad de decisión para cambiarlo. Dónde está ese poder diría que no se mire para otro lado, que se denuncie, se diga y se trabaje con las autoridades de ese país para que no suceda.

Antes me comentaban compañeras tuyas que ¿qué ocurría en el Congo y porque no se hacía nada?, y yo digo ¿qué ocurre en Arabia Saudí?, pero les vendemos trenes y alta velocidad y construcción y buques y armas. Yo creo que hay que tener un compromiso con la igualdad entre mujeres y hombres, un compromiso que vaya más allá de los intereses del poder y ser menos tolerante, por lo menos estar menos ciegos en determinadas cosas que están sucediendo.

P.: Por último, ¿cómo ves el papel de la mujer en España o en Europa, si lo prefieres? Es decir, ¿estamos avanzando?

A.C.: Leí hace poco que en Europa nos quedan 70 años para terminar con la “brecha salarial”, no lo voy a ver ni yo, ni tú. Yo creo que se ha avanzado mucho pero que no podemos en el espejismo de que lo hemos conseguido todo.

La “brecha salarial” existe en todos los países de la Unión Europea, la violencia sobre mujeres también, tenemos hasta  tasas de desempleo mayores, la mayor precariedad en el trabajo y, sobre todo, una cosa que para mí es fundamental y en la que creo de verdad que no se ha avanzado nada que es en la corresponsabilidad de los hombres con respecto a los cuidados del hogar.

No lo han asumido, nosotras estamos rompiendo techos de cristal pero ellos no están en casa. Ni están, ni se les espera, como quién dice, y mientras ellos no estén asumiendo las tareas del cuidado al 50% con nosotras, vamos a tener muchas dificultades para desarrollar libremente nuestros derechos. Hasta que ellos no se den cuenta de que tienen el privilegio de poder decir “yo soy responsable de lo que pasa en mi casa”. Incluso los modernos que son más “igualitarios”, no es esta la frase que dicen, es “yo ayudo en casa” y no tienen que ayudar, tienen que tener la responsabilidad y hasta que no sea así creo que estaremos un poco dando círculos.

Ya no es cuestión de lo que nosotras podamos luchar sino de que ellos se desprendan de sus “privilegios” como hombres.

 

Ángela Díaz Martínez.

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