Modelo de las Naciones Unidas de la Universidad de Oviedo

Jornada de estupor en el Consejo de Seguridad: Corea del Norte plantea solución para Crimea.

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La división de los Estados por la Guerra de Ucrania genera una propuesta desesperada e inoportuna, Pionyang triunfa diplomáticamente al proponer la gestión binacional de la península en disputa.

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En la foto algunos de los delegados y delegadas del CS debatiendo, con su presidenta Cristina Chacón, su presidente Ricardo Rosas y su secretaria Andrea García; de fondo.

La iniciativa de invitar al delegado norcoreano a comparecer ante el CS salió adelante, apoyada por Estados Unidos, permitiendo al delegado de la tiranía comunista hereditaria  anotarse un tanto en el tablero internacional y facilitando sus aspiraciones de lograr ser potencia internacional. Los norcoreanos expusieron el funcionamiento de la Región Industrial de Kaesong, una zona industrial norcoreana situada a lo largo de la frontera terrestre occidental entra las dos Coreas, que actúa de polo de desarrollo industrial para captar factorías surcoreanas que faciliten la tan ansiada entrada de divisas extranjeras en la dictadura norcoreana. El funcionamiento del complejo es consensuado por las dos Coreas en una suerte de administración conjunta, que en la práctica ha durado doce años y que ha demostrado ser un autentico fracaso al sufrir los envistes de la geopolítica de Kim Jong-un que decidía usar el parque industrial como arma de presión contra su vecino del sur. La delegación norcoreana intento vender Kaesong como un éxito de gestión binacional cuando el territorio de iure y de facto es norcoreano, sufriendo imposiciones y chantajes que en la práctica dejaban la gestión en manos de los arrebatos unilaterales del vástago de la dinastía sanguinaria Kim.

Si la sorpresa era mayúscula en la sala y la indignación palpable en una parte importante del Consejo al observar como Corea del Norte se vanagloriaba de un proyecto fracasado, el asombro broto en desconcierto cuando el delegado juche propuso establecer el mismo sistema para la base militar naval de Sebastopol, dejando a elección de las partes implicadas extender la propuesta al resto de la península de Crimea. El delegado de Francia ciertamente desconcertado pregunto si la propuesta realmente “iba en serio” al no dar crédito a lo expuesto. China gran adalid internacional de Norcorea tampoco respaldo la propuesta considerándola totalmente desacertada  y mostrando su perplejidad por el apoyo de EE.UU. a este proyecto. Por su parte Rusia como potencia más afectada por el conflicto ucraniano considero que “se está intentado tratar a Crimea como si de un complejo industrial se tratara y que acciones como esta respaldan la decisión de los crimeos de unirse a la madre Rusia”, además de considerar que es una autentica locura imponer la binacionalidad a un territorio cuya población  votó en un 97% a favor de la integración en Rusia.

Estados Unidos padrino de la comparecencia norcoreana, mostro su disposición a crear zonas de gestión binacionales en Crimea, Sebastopol y las regiones separatistas de la cuenca del Dombáss. Posición estadounidense sorprendente que opta por una solución salomónica cargándose la diplomacia firme de apoyo a la reinstauración de la soberanía e integridad territorial  de Ucrania.  La delegación ucraniana opto por lo más conveniente para sus intereses exigiendo la desmilitarización de Crimea y delimitando la propuesta de gestión binacional o cosoberanía a la base de Sebastopol. Kazajistán y Bolivia se posicionaron en contra de dividir Crimea alineándose con Moscú. El gigante hindú por su parte pidió centrarse primero en aplicar el acuerdo de Minsk II antes de debatir el reparto de soberanía de los territorios en disputa, postura compartida por Japón que primó el alto el fuego y la ayuda humanitaria por encima de los intereses territoriales.

La postura más tajante frente a la propuesta norcoreana fue la de los reinos de  Noruega y Gran Bretaña que mostraron su indignación por ver planteada la posibilidad de binacionalidad en los territorios en disputa, creyendo que es un signo de debilidad  de la comunidad internacional frente al gran oso ruso, apostando firmemente por la defensa de la soberanía única de Ucrania sobre los territorios en conflicto. Haciendo una petición expresa Londres y Oslo al Consejo para que muestre firmeza y contundencia frente a la amenaza rusa contra la paz y seguridad internacionales. Francia sorpresivamente cedió y vio viable algún tipo de gestión binacional para Crimea a excepción de Sebastopol que consideró imposible su gestión conjunta, al tiempo que propuso a la mesa estudiar la viabilidad de que un representante de Osetia del Sur declarase ante el CS, opción que fue contestada tajantemente por Ucrania que basándose en el art. 37 del reglamento del Consejo de Seguridad recordó que solo Estados miembros de NNUU podrán ser invitados a participar sin voto en cuestiones sometidas al Consejo.

Una vez pospuesta  la cuestión de la gestión binacional, se puso sobre la mesa el asunto del desarme de los grupos paramilitares y milicias que están actuando con total impunidad en Ucrania, y la creación de zonas desmilitarizadas bajo gestión de una Fuerza de Paz de NNUU en colaboración con la OSCE. Este asunto volvió a poner de manifiesto la total fragmentación de los Estados planteándose múltiples soluciones que fueron rechazadas de pleno por Rusia que solo aceptaría una misión internacional dirigida bajo mando militar ruso, postura que fue rechazada por la inmensa mayoría de Estados que veían imposible como una de las partes implicadas en el conflicto pudiera liderar una fuerza de pacificación a la que se le tiene que presuponer una imparcialidad apta para todas las partes contendientes. Occidente y Ucrania llamaron a la cordura al delegado ruso para que entendiera que no se podía avanzar en las negociaciones con esa actitud impositiva, con la que parece jugar Moscú, para obstaculizar o imposibilitar un acuerdo de mínimos.

El tema de las sanciones fue otro motivo de disputa entre  los Estados europeos y EE.UU. por un lado y Rusia y los países más proclives al levantamiento progresivo de sanciones por el otro. Francia como miembro de la UE defendió que las sanciones económicas a Rusia son asunto interno de la Unión y que no considera que deban tratarse a nivel del CS, siendo respaldada por Ucrania que defendiendo la necesidad de la continuidad de las sanciones de la UE a Rusia como consecuencia de la anexión ilegal de Crimea. Noruega y Reino Unido defendieron las sanciones mientras no haya compromisos  firmes por parte de Moscú. Rusia condeno el doble rasero de Occidente con las sanciones recordando el caso similar de la independencia unilateral de Kosovo, que no sufrió ningún tipo de sanción económica pese a violar la soberanía e integridad territorial de Serbia, aliado de Rusia. China junto al resto de países no alineados con las sanciones pidió flexibilidad y el levantamiento progresivo de las sanciones, idea compartida por EE.UU. siempre y cuando Rusia cumpla progresivamente los acuerdos de Minsk II y no vete un acuerdo del Consejo.

A la finalización de esta crónica nos comunican que hay un borrador de proyecto de resolución impulsado por Estados Unidos y Ucrania que parece contar con la mayoría suficiente para ser aprobado en la sesión de hoy viernes. La duda está en saber si Rusia finalmente accederá al acuerdo o por lo menos facilitará su aprobación con su abstención, o si por el contrario decide aplicar su derecho a veto para frenar nuevamente el multilateralismo de NNUU en Ucrania.

Andrés Gelpi Tejón.

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