Modelo de las Naciones Unidas de la Universidad de Oviedo

CONOCIENDO A LA DIRECTORA Y SUBDIRECTORA DEL MODELO 2017

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Cogemos prestadas (algunas) las 36 preguntas que utilizó el psicólogo Arthur Aron en uno de sus experimentos para investigar cómo se crean y cómo nos afectan las relaciones personales.

Están quienes creen que éstas son “las 36 preguntas para enamorarse” (es posible que hayáis visto este vídeo en El Hormiguero, que experimenta con este tema), pero lo cierto es que la intención de su creador, Arthur Aron, no era enamorar. El fin de este experimento que tuvo lugar en un laboratorio, era juntar a parejas de extraños y que, a través de una serie de preguntas, acelerasen el proceso de intimidad y confianza que rodea a cualquier tipo de relación. Luego, que cada cual use como quiera estas preguntas… y si se enamora, mejor que mejor.

En nuestro caso, queremos intimar y conocer un poquito más en profundidad a Cristina Chacón, presidenta de OVImun y a Aida Saiz, subdirectora del Modelo y, para ello, les hemos hecho algunas de las preguntas de este experimento: 


PREGUNTA: Si pudieras elegir a cualquier persona en el mundo, ¿a quién invitarías a cenar?

AIDA: A Sarah Jessica Parker. Quienes me conocen, saben que me fascina.

CRISTINA: Invitaría a cenar a Winston Churchill o, cambiando de tercio, a Gloria Fuertes, si estuvieran vivos y quizás esta sería la respuesta inteligente. Meryl Streep es mi opción definitiva, si dejamos a un lado el pasado.

 

P: ¿Te gustaría ser famosa? ¿De qué forma?

A: Famosa no lo sé, pero lo que sí me gustaría sería que quienes trabajaran conmigo y quienes estén a mi alrededor puedan tener “buenas críticas” sobre lo que hago. Ese tipo de reconocimiento significaría que lo que hago, no solo sirve para algo, sino que lo hago bien.

C: Mentiría si dijera que no pero me gustaría serlo de una forma un tanto “romántica”, es decir, que la gente me reconociera por la calle y supiera valorar el trabajo que hay detrás. Un trabajo que por otro lado, distara del mundo del espectáculo o del arte, que trajera consigo cambios importantes y positivos para la sociedad. Supongo que al final eso es lo que me ha empujado a tomar ciertas decisiones en mi vida, no para ser famosa, sino para sentirme útil y reconocida.

 

P: Antes de hacer una llamada telefónica, ¿ensayas lo que vas a decir? ¿Por qué?

A: Hace algún tiempo debo confesar que…sí. No era un ensayo como tal, sino que hacía un repaso mental de lo que quería decir o preguntar en esa llamada. Ahora, supongo que será por la práctica, ya no uso ese recurso. Aunque sí suelo tener una lista escrita delante con los puntos que necesito hablar para que no se escape ninguno.

C: Lo he hecho en alguna ocasión pero no habitualmente. En concreto cuando estaba realizando las prácticas del máster y al principio tenía que efectuar alguna llamada importante –y supervisada- pensaba y reflexionaba sobre qué y cómo.

 

P: Para ti, ¿cómo sería un día perfecto?

A: Debería contener los siguientes elementos: amor, amigxs, algo de trabajo, buen tiempo y por supuesto, un buen café para empezarlo con el pie derecho.

C: Un libro, aceitunas, una manta y lluvia.

 

P: ¿Cuándo fue la última vez que cantaste a solas? ¿Y para otra persona?

A: A solas, en la ducha (todxs lo hacemos ajajja). Para otra persona, más que cantar, lo que hice fue hacer sufrir a quien iba conmigo en el coche escuchando mi voz “cantarina”.

C: Canto habitualmente, sola o delante de alguna persona con la que tengo mucha confianza. Más bien canturreo o tarareo.

 

P: Si pudieras vivir hasta los 90 años y tener el cuerpo o la mente de alguien de 30 durante los últimos 60 años de tu vida, ¿cuál de las dos opciones elegirías?

A: Supongo que con la “mente de alguien de 30” se refiere a no perder las capacidades y rapidez mental que se tiene a esa edad. Y, por supuesto, elegiría sin dudar esa opción.

C: Preferiría tener el cuerpo de alguien de 30. Si eligiera la mente, estaría dejando atrás todas las vivencias, experiencias y conocimientos de toda una vida, en pro de la agilidad y rapidez mental.

 

P: ¿Tienes una corazonada secreta acerca de cómo vas a morir?

A: No, y menos mal, me dejaría una mala sensación cada vez que lo pensara.

C: Nunca he pensado como moriría, pero por estadística supongo que por cáncer, carretera o cardiovasculares. Seguramente una de las dos últimas opciones.

 

P: Di tres cosas que creas tener en común con tu compañera.

A: ¿Sólo 3? Es difícil escoger sólo 3 cuando se trata de Cristina; sin embargo, haré el esfuerzo y escogeré: La pasión por viajar y conocer, el gusto por la gastronomía en general (y la buena en particular) y eso de apuntarnos a un bombardeo, estudiar como si fuera gratis e interesarnos hasta por el desarrollo de una berza.

C: Creo que hay muchas cualidades y habilidades de Aida de las que me gustaría gozar, y que estaría encantada de decir que compartimos, pero desafortunadamente no puedo. No obstante, considero que tenemos en común, entre otras muchas cosas, la voluntad, la lealtad y el compromiso.

 

P: ¿Por qué aspecto de tu vida te sientes más agradecida?

A: Por tener los padres que tengo. Ellos me han dado las oportunidades y la posibilidad de descubrir el resto de aspectos importantes de mi vida

C: Quizás por el “círculo” que me rodea. Tengo la suerte de tener a mí alrededor gente que me quiere y que me quiere bien. Me siento muy afortunada en ese sentido. Y en particular, por mis padres, que siempre lo han dado todo por mí, me han apoyado incondicionalmente y fueron, son y serán un pilar.

 

P: Si pudieras cambiar algo en cómo te educaron, ¿qué sería?

A: Creo que no cambiaría nada. Gracias a ello soy como soy.

C: Siempre les he reprochado que me hubieran obligado a hacer la primera comunión. Por aquel entonces yo ya había perdido la fe –si es que en algún momento la tuve- y me oponía a pasar por dicho rito. Creo que lo más adecuado habría sido que no hubieran tratado de influir en mi ideología, máxime cuando ninguno son precisamente católicos practicantes. Viéndolo con distancia, entiendo que actuaron de la forma que creyeron más adecuada y correcta, y al final y al cabo, de eso trata ser padres.

 

P: Si mañana te pudieras levantar disfrutando de una habilidad o cualidad nueva, ¿cuál sería?

A: Si esa habilidad pudiese ser algo así como un súperpoder elegiría sin dudar, el teletransporte. Viajar, una de mis grandes pasiones, sería mucho más cómodo.

C: Sin ninguna duda: el don de la ubicuidad. Hay un sinfín de cosas que podría hacer al mismo tiempo y las horas del día se multiplicarían. Si nos vamos a una opción más realista, quizás ser más asertiva, a veces me traiciona mi carácter.

 

P: ¿Cuál es el mayor logro que has conseguido en tu vida?

A: Aunque parezca una tontería, creo que he conseguido olvidarme del “qué dirán” y ahora vivo más tranquila.

C: Levantarme, salir del pozo y seguir adelante. Sola.

 

P: ¿Qué es lo que más valoras en un amigo/a?

A: Que pueda contar con él/ella en cualquier momento. Para lo bueno, lo malo y para todo lo contrario.

C: La lealtad.

 

P: Si supieras que en un año vas a morir de manera repentina, ¿cambiarías algo en tu manera de vivir? ¿Por qué?

A: Me tomaría las cosas con algo más de calma e intentaría no estresarme tanto en algunas ocasiones. No sé si lo conseguiría, pero al menos lo intentaría.

C: Trataría de quedar con toda esa gente importante a la que veo poco, de cerrar heridas y de pedir perdón.

 

P: ¿Qué significa la amistad para ti?

A: Es una forma especial de querer a alguien, con sus virtudes y sus defectos, y sin juzgarla.

C: Significa que alguien esté dispuesto a estar a tu lado, apoyarte y ayudarte pase lo que pase, y que tú hagas lo mismo. No entiendo la amistad de otra forma que no sea recíproca.

 

P: Compartid de forma alterna cinco características que consideréis positivas de vuestra compañera.

A: Inteligencia, don de la palabra, capacidad de esfuerzo y sacrificio, lealtad y el buen gusto para la moda y la gastronomía.

C: Además de la lealtad, el compromiso y la voluntad, tal y como dije anteriormente, añadiría talento y carisma.

 

P: Completa esta frase: “Ojalá tuviera alguien con quien compartir…”.

A: Zapatos. Tengo un pie bastante pequeño y no puedo intercambiar los zapatos con mis amigas, eso sería una forma importante de ahorrar.

C: Los buenos momentos. Creo que a veces resulta más difícil encontrar a alguien que esté contigo en las buenas, que en las malas. Alguien que se alegre por tus logros y conquistas.

 

P: ¿Cuándo fue la última vez que lloraste delante de alguien? ¿Y a solas?

A: Hace menos de lo que me gustaría, ambas.

C: No me acuerdo de la última vez que lloré pero seguramente fuera por rabia hace algunos años.

  

P: ¿Hay algo que te parezca demasiado serio como para hacer broma al respecto?

A: La violencia de género.

C: Creo que todo es susceptible de ser frivolizado, aunque siempre con matices. Si bien, aportar humor es para mí es la mejor forma de restar importancia a los asuntos más graves.

 

P: Tu casa se incendia con todas tus posesiones dentro. Después de salvar a tus seres queridos y a tus mascotas, tienes tiempo para hacer una última incursión y salvar un solo objeto. ¿Cuál escogerías? ¿Por qué?

A: Creo que sería el portátil. Guarda mucha información que no podría recuperar de otra manera.

C: No podría escoger un solo objeto personal, ya que la mayoría suponen algo para mí, ya sea porque me lo regaló alguien especial, porque era de alguien que ya no está o porque me ayudó en algún momento de mi vida. Por tanto, seguramente escogería mi ordenador, ya que contiene gran parte de mi vida, tanto a nivel personal como académico-profesional. Es la respuesta más racional, y por ende, menos pasional, que podría ofrecer.

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Carlota Fernández.

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