Modelo de las Naciones Unidas de la Universidad de Oviedo

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En esta sección haremos referencia a todos aquellos acontecimientos que rodean al modelo y puedan complementar y enriquecer al mismo.

El “síndrome de Estocolmo” de la Presidenta de OVImun

in Asamblea General/Consejo de Seguridad/Consejo Económico y Social/Human Rights Council/ONU Mujeres/Pack social by

Se acercan las elecciones para la Junta Directiva de OVImun 2018 y, antes de decir adiós a su cargo, Cristina Chacón, actual presidenta de la Asociación, ha querido “despedirse” y dedicar unas palabras en forma de balance y aprendizaje de lo que ha sido un año lleno de trabajo y experiencias…

 

Kristin Ehnmark fue retenida seis días en el interior de un banco en Suecia tras un atraco con rehenes en el año 1973. El captor fue Jan Erik Olsson y con él creó un lazo patológico, que la llevo a resistirse a la idea de un posible rescate y a criticar duramente la gestión del asunto por parte de la policía. Paradójicamente decía sentirse segura.  Durante el proceso judicial, Ehnmark se mostró reticente a colaborar con la justicia y a declarar contra su captor. Poco después, el criminólogo sueco  Nils Bejerot acuñó el término “Síndrome de Estocolmo” para referirse a la reacción psicológica en la que la víctima de un secuestro o retención, desarrolla una relación de complicidad y un fuerte vinculo afectivo con su captor.

Casi un mes después de la finalización del VI Modelo de las Naciones Unidas de la Universidad de Oviedo, me resulta imposible explicar y describir la vorágine de sensaciones que han brotado en mí a raíz de la culminación de un año de, creedme, mucho trabajo. Alegría, tristeza, rabia, alivio, angustia, desahogo, melancolía, calma, pena, nostalgia. Salvando las distancias y por supuesto, sin ánimo de frivolizar ningún tipo de situación traumática, creo que la mejor forma de describir ese conjunto de sentimientos contradictorios es haciendo referencia al síndrome de Estocolmo.

A lo largo de estos meses, he tenido un objetivo en mente y me he levantado día tras día para perseguirlo.

He salido de mi zona de confort, lo he dejado todo a un lado  y me he sentido parte de algo. He contado con un equipo maravilloso sin el que hubiera sido imposible organizar un evento del calibre de OVImun. He tenido la suerte de conocer a personas increíbles antes, durante y después del Modelo. Me he encontrado sola en muchas ocasiones y en otras, he dudado de que tanto esfuerzo mereciera la pena. Pero también me he sentido arropada, respaldada y sobre todo, orgullosa.

Lo más importante es que puedo decir que aprendí cuatro lecciones valiosísimas.

  1. La primera, la certeza de que más esfuerzo no siempre implica mejores resultados, que siempre hay algo que escapa a tu control, que las cosas tienen la importancia que se les da y que nada ni nadie es ni será nunca perfecto.
  2. La segunda, que los méritos no son nada sin valores; que en ocasiones, la incompetencia se disfraza de altanería; que por mucho que se empeñen, no hay participantes (ni personas) de primera y de segunda; que la vida no va de pompa y boato; que a veces, cuando el rio suena agua lleva; y que uno más uno no siempre son dos.
  3. La tercera, que la actitud lo cambia absolutamente todo y que uno tiene que sentirse orgulloso de lo que hace cuando se entrega totalmente sin pedir nada a cambio y disfruta haciéndolo. Que poner el corazón en algo es un don innato y poco frecuente, que sirve para distinguir a las personas comprometidas y entusiastas de las que no lo son.
  4. Y la última, que “Bienaventurado aquel al que ladran los cretinos, porque su alma nunca les pertenecerá” y que si algo he hecho bien este año es rodearme de PERSONAS que son mejores que yo.

Muchas gracias a todos por todo, vosotros sabéis quienes sois.

Cristina Chacón Armador, presidenta de OVImun y Directora del VI Modelo de las NNUU de la Universidad de Oviedo.

 

Mi OVImun en imágenes

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Como suelen decir, una imagen vale más que mil palabras. Y, no deja de ser cierto, ya que cuando pasan los días, los meses e, incluso, los años, al final lo que retenemos en nuestra memoria son imágenes que nos transportan a momentos, a personas, sensaciones y sentimientos.

Es por eso que, a través de una pequeña serie de imágenes, quiero contaros mi (experiencia en) OVImun 2017. La sensaciones que me provocan estas fotos (que, además en su mayoría, he tenido la suerte de disparar) han quedado grabadas a fuego en mi retina para siempre.

¿Sabéis esa sensación que tienes cuando estás desenfundando la cámara dispuesta a disparar de “ésta va a ser La Foto”? Pues eso. Pasen y vean…

 

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He aprendido a apreciar y respetar el miedo, a admirar y trabajar codo con codo con la frustración, los errores, las nuevas oportunidades… ¿Fantasmas? Siempre los hay. Y ojo, porque puedes llegar a encariñarte con ellos.

 

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Una voz que golpea fuerte y dice “No puedo, no puedo, no puedo…”. Hasta que abres los ojos, callas a esa voz sacándola fuera y una voz amiga te dice “Sí puedes”.

 

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Y alguien brinda por ti y te conoce sin conocerte, y te contesta sin preguntar y te hace reír sin hablar…

 

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Y te olvidas. Y no estás en casa. Pero estás en familia. Y lo único que te duele es la barriga de no parar de reirte. El arte de la risa, el arte de hacerte cosquillas en el corazón y arrancarte una carcajada de la nada.

 

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Y conoces a quienes son ejemplo de buen hacer, de buen amor y de buen humor. Con quien te ríes hasta de penas. Y con quien unos sucios escalones son el escenario perfecto para poner de vuelta y media tu vida y hacerte pensar. Y consigue tu atención. Y la de todos. Y tiene un don. Pero es tan grande (su don), que no puedes elegir una sola cosa que le defina. Solo sabes que cuando se va, solo quieres que vuelva.

 

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Y admiras. Y no te cansas de admirarlas. Dentro y fuera. Detrás y delante. Cualquier escenario parece llevar su nombre. Son un espejo; espejo en el que rezas por mirarte y parecerte aunque sea en una décima parte. Y son ejemplo. Como personas. Como mujeres. Como compañeras. Y como amigas. A sus pies.

 

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Y la conoces a ella. Y con su voz y sus ojos brillantes parece acariciarte la cara y, a la vez, con su historia (la “nuestra”, como ella misma nos dijo) te da una bofetada de realidad. De pasado, de presente y de futuro. El ejemplo, la fortaleza, la imagen de lucha, entereza y valentía. Ella: las arrugas más bonitas y con más Historia que he fotografiado en mi vida.

 

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Y aparece la dulzura. Su sonrisa. Su predisposición a todo. Hasta a escucharte. Como esa piruleta rellena de chicle que no quieres acabar. Corto y cambio.

 

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Y Cambio y corto. Sube al almacén. Dame referencia. Habla más alto y más despacio que no te escucho. Clave A. Es una devo. Y mil formas más de restarle peso al cargamento de trabajo.

 

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Y sucede. Como un aplauso. Y te da tiempo a enfocar. Y disparas. Y cuando vas a la galería y ves la foto sabes que es La Foto. Al menos Tu Foto. Porque es espontánea. Porque cuenta una historia. Porque tiene movimiento. Y porque al verla… tu también sonríes.

 

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Y se acaba. Y, pese a todo, has sacado tiempo para sentarte, para observar, para respirar y ser consciente. Como en todo, ha habido sombras y luces. Momentos a mejorar y cosas que no podrían haber salido mejor. Y como una noche oscura con la luz de tu mesita encendida, toca apagar la luz. Has acabado el libro. Toca empezar otro, y quién sabe si volverán a aparecer los mismos personajes y el mismo escenario.

 

Carlota Fernández.

 

 

CONOCIENDO A LA DIRECTORA Y SUBDIRECTORA DEL MODELO 2017

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Cogemos prestadas (algunas) las 36 preguntas que utilizó el psicólogo Arthur Aron en uno de sus experimentos para investigar cómo se crean y cómo nos afectan las relaciones personales.

Están quienes creen que éstas son “las 36 preguntas para enamorarse” (es posible que hayáis visto este vídeo en El Hormiguero, que experimenta con este tema), pero lo cierto es que la intención de su creador, Arthur Aron, no era enamorar. El fin de este experimento que tuvo lugar en un laboratorio, era juntar a parejas de extraños y que, a través de una serie de preguntas, acelerasen el proceso de intimidad y confianza que rodea a cualquier tipo de relación. Luego, que cada cual use como quiera estas preguntas… y si se enamora, mejor que mejor.

En nuestro caso, queremos intimar y conocer un poquito más en profundidad a Cristina Chacón, presidenta de OVImun y a Aida Saiz, subdirectora del Modelo y, para ello, les hemos hecho algunas de las preguntas de este experimento: 


PREGUNTA: Si pudieras elegir a cualquier persona en el mundo, ¿a quién invitarías a cenar?

AIDA: A Sarah Jessica Parker. Quienes me conocen, saben que me fascina.

CRISTINA: Invitaría a cenar a Winston Churchill o, cambiando de tercio, a Gloria Fuertes, si estuvieran vivos y quizás esta sería la respuesta inteligente. Meryl Streep es mi opción definitiva, si dejamos a un lado el pasado.

 

P: ¿Te gustaría ser famosa? ¿De qué forma?

A: Famosa no lo sé, pero lo que sí me gustaría sería que quienes trabajaran conmigo y quienes estén a mi alrededor puedan tener “buenas críticas” sobre lo que hago. Ese tipo de reconocimiento significaría que lo que hago, no solo sirve para algo, sino que lo hago bien.

C: Mentiría si dijera que no pero me gustaría serlo de una forma un tanto “romántica”, es decir, que la gente me reconociera por la calle y supiera valorar el trabajo que hay detrás. Un trabajo que por otro lado, distara del mundo del espectáculo o del arte, que trajera consigo cambios importantes y positivos para la sociedad. Supongo que al final eso es lo que me ha empujado a tomar ciertas decisiones en mi vida, no para ser famosa, sino para sentirme útil y reconocida.

 

P: Antes de hacer una llamada telefónica, ¿ensayas lo que vas a decir? ¿Por qué?

A: Hace algún tiempo debo confesar que…sí. No era un ensayo como tal, sino que hacía un repaso mental de lo que quería decir o preguntar en esa llamada. Ahora, supongo que será por la práctica, ya no uso ese recurso. Aunque sí suelo tener una lista escrita delante con los puntos que necesito hablar para que no se escape ninguno.

C: Lo he hecho en alguna ocasión pero no habitualmente. En concreto cuando estaba realizando las prácticas del máster y al principio tenía que efectuar alguna llamada importante –y supervisada- pensaba y reflexionaba sobre qué y cómo.

 

P: Para ti, ¿cómo sería un día perfecto?

A: Debería contener los siguientes elementos: amor, amigxs, algo de trabajo, buen tiempo y por supuesto, un buen café para empezarlo con el pie derecho.

C: Un libro, aceitunas, una manta y lluvia.

 

P: ¿Cuándo fue la última vez que cantaste a solas? ¿Y para otra persona?

A: A solas, en la ducha (todxs lo hacemos ajajja). Para otra persona, más que cantar, lo que hice fue hacer sufrir a quien iba conmigo en el coche escuchando mi voz “cantarina”.

C: Canto habitualmente, sola o delante de alguna persona con la que tengo mucha confianza. Más bien canturreo o tarareo.

 

P: Si pudieras vivir hasta los 90 años y tener el cuerpo o la mente de alguien de 30 durante los últimos 60 años de tu vida, ¿cuál de las dos opciones elegirías?

A: Supongo que con la “mente de alguien de 30” se refiere a no perder las capacidades y rapidez mental que se tiene a esa edad. Y, por supuesto, elegiría sin dudar esa opción.

C: Preferiría tener el cuerpo de alguien de 30. Si eligiera la mente, estaría dejando atrás todas las vivencias, experiencias y conocimientos de toda una vida, en pro de la agilidad y rapidez mental.

 

P: ¿Tienes una corazonada secreta acerca de cómo vas a morir?

A: No, y menos mal, me dejaría una mala sensación cada vez que lo pensara.

C: Nunca he pensado como moriría, pero por estadística supongo que por cáncer, carretera o cardiovasculares. Seguramente una de las dos últimas opciones.

 

P: Di tres cosas que creas tener en común con tu compañera.

A: ¿Sólo 3? Es difícil escoger sólo 3 cuando se trata de Cristina; sin embargo, haré el esfuerzo y escogeré: La pasión por viajar y conocer, el gusto por la gastronomía en general (y la buena en particular) y eso de apuntarnos a un bombardeo, estudiar como si fuera gratis e interesarnos hasta por el desarrollo de una berza.

C: Creo que hay muchas cualidades y habilidades de Aida de las que me gustaría gozar, y que estaría encantada de decir que compartimos, pero desafortunadamente no puedo. No obstante, considero que tenemos en común, entre otras muchas cosas, la voluntad, la lealtad y el compromiso.

 

P: ¿Por qué aspecto de tu vida te sientes más agradecida?

A: Por tener los padres que tengo. Ellos me han dado las oportunidades y la posibilidad de descubrir el resto de aspectos importantes de mi vida

C: Quizás por el “círculo” que me rodea. Tengo la suerte de tener a mí alrededor gente que me quiere y que me quiere bien. Me siento muy afortunada en ese sentido. Y en particular, por mis padres, que siempre lo han dado todo por mí, me han apoyado incondicionalmente y fueron, son y serán un pilar.

 

P: Si pudieras cambiar algo en cómo te educaron, ¿qué sería?

A: Creo que no cambiaría nada. Gracias a ello soy como soy.

C: Siempre les he reprochado que me hubieran obligado a hacer la primera comunión. Por aquel entonces yo ya había perdido la fe –si es que en algún momento la tuve- y me oponía a pasar por dicho rito. Creo que lo más adecuado habría sido que no hubieran tratado de influir en mi ideología, máxime cuando ninguno son precisamente católicos practicantes. Viéndolo con distancia, entiendo que actuaron de la forma que creyeron más adecuada y correcta, y al final y al cabo, de eso trata ser padres.

 

P: Si mañana te pudieras levantar disfrutando de una habilidad o cualidad nueva, ¿cuál sería?

A: Si esa habilidad pudiese ser algo así como un súperpoder elegiría sin dudar, el teletransporte. Viajar, una de mis grandes pasiones, sería mucho más cómodo.

C: Sin ninguna duda: el don de la ubicuidad. Hay un sinfín de cosas que podría hacer al mismo tiempo y las horas del día se multiplicarían. Si nos vamos a una opción más realista, quizás ser más asertiva, a veces me traiciona mi carácter.

 

P: ¿Cuál es el mayor logro que has conseguido en tu vida?

A: Aunque parezca una tontería, creo que he conseguido olvidarme del “qué dirán” y ahora vivo más tranquila.

C: Levantarme, salir del pozo y seguir adelante. Sola.

 

P: ¿Qué es lo que más valoras en un amigo/a?

A: Que pueda contar con él/ella en cualquier momento. Para lo bueno, lo malo y para todo lo contrario.

C: La lealtad.

 

P: Si supieras que en un año vas a morir de manera repentina, ¿cambiarías algo en tu manera de vivir? ¿Por qué?

A: Me tomaría las cosas con algo más de calma e intentaría no estresarme tanto en algunas ocasiones. No sé si lo conseguiría, pero al menos lo intentaría.

C: Trataría de quedar con toda esa gente importante a la que veo poco, de cerrar heridas y de pedir perdón.

 

P: ¿Qué significa la amistad para ti?

A: Es una forma especial de querer a alguien, con sus virtudes y sus defectos, y sin juzgarla.

C: Significa que alguien esté dispuesto a estar a tu lado, apoyarte y ayudarte pase lo que pase, y que tú hagas lo mismo. No entiendo la amistad de otra forma que no sea recíproca.

 

P: Compartid de forma alterna cinco características que consideréis positivas de vuestra compañera.

A: Inteligencia, don de la palabra, capacidad de esfuerzo y sacrificio, lealtad y el buen gusto para la moda y la gastronomía.

C: Además de la lealtad, el compromiso y la voluntad, tal y como dije anteriormente, añadiría talento y carisma.

 

P: Completa esta frase: “Ojalá tuviera alguien con quien compartir…”.

A: Zapatos. Tengo un pie bastante pequeño y no puedo intercambiar los zapatos con mis amigas, eso sería una forma importante de ahorrar.

C: Los buenos momentos. Creo que a veces resulta más difícil encontrar a alguien que esté contigo en las buenas, que en las malas. Alguien que se alegre por tus logros y conquistas.

 

P: ¿Cuándo fue la última vez que lloraste delante de alguien? ¿Y a solas?

A: Hace menos de lo que me gustaría, ambas.

C: No me acuerdo de la última vez que lloré pero seguramente fuera por rabia hace algunos años.

  

P: ¿Hay algo que te parezca demasiado serio como para hacer broma al respecto?

A: La violencia de género.

C: Creo que todo es susceptible de ser frivolizado, aunque siempre con matices. Si bien, aportar humor es para mí es la mejor forma de restar importancia a los asuntos más graves.

 

P: Tu casa se incendia con todas tus posesiones dentro. Después de salvar a tus seres queridos y a tus mascotas, tienes tiempo para hacer una última incursión y salvar un solo objeto. ¿Cuál escogerías? ¿Por qué?

A: Creo que sería el portátil. Guarda mucha información que no podría recuperar de otra manera.

C: No podría escoger un solo objeto personal, ya que la mayoría suponen algo para mí, ya sea porque me lo regaló alguien especial, porque era de alguien que ya no está o porque me ayudó en algún momento de mi vida. Por tanto, seguramente escogería mi ordenador, ya que contiene gran parte de mi vida, tanto a nivel personal como académico-profesional. Es la respuesta más racional, y por ende, menos pasional, que podría ofrecer.

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Carlota Fernández.

UN CAFÉ CON ARACELI

in Asamblea General/Pack social by

“Yo os he contado mi vida, pero esta es nuestra historia”.

Pasaban algunos minutos de las 10 de la mañana cuando entraron en el Hemiciclo de la Junta General del Principado de Asturias, Beatriz Vázquez y Araceli Ruiz. Por alguna razón, se notaba en el ambiente que todos y todas esperábamos ansiosos por ver y, sobre todo, escuchar a Araceli, sin desmerecer el resto de ponencias que tuvimos la oportunidad de disfrutar a lo largo de la semana. Pero Araceli era diferente, despertaba una expectativa entrañable: como cuando tu abuela o tu abuelo toman la palabra en la sobremesa de Navidad y descubres historias increíbles. Araceli era la abuela de todos y todas en ese momento. Y así nos trató, como parte de su familia, como parte de su historia. Porque como bien dijo ella misma para concluir su ponencia “yo os he contado mi vida, pero esta es nuestra historia”.

Araceli es (fue) una niña de la guerra. Una de las 1100 criaturas de entre 5 y 13 años que partieron la noche del 23 de septiembre de 1937 desde el puerto de El Musel, Gijón, hacia un lugar desconocido para ellos/as: Rusia. País que se había ofrecido a albergar a los niños y niñas de la guerra.

En ese barco viajaba Araceli con 3 de sus 5 hermanas. No hubo despedidas. Fue una huida en toda regla: sin luz ni ruidos; a escondidas.

Hasta el primer trasbordo de su viaje, en Francia, transcurrió un día. Un día de esos en los que parece que las horas pasan a cámara lenta. Durante el viaje no comieron nada, pero para su sorpresa, a la mañana siguiente tuvieron un desayuno diferente: una cosa negra muy rara; caviar.

Finalmente, el 3 de octubre llegaron a San Petersburgo, Rusia. Araceli confiesa que los rusos se portaron muy bien con ellos/as y no se corta en deshacerse en halagos hacia el pueblo ruso. Cuenta que cuando llegaron, incluso olvidaron por un momento el ruido de las bombas de casa y es que

mientras que aquí éramos hijos bastardos, hijos de los perdedores; en Rusia nos esperaban con pancartas traducidas al español en las que se podía leer: bienvenidos los hijos del heroico pueblo español

Durante su tiempo en Rusia, los niños y niñas de la guerra recibieron cuidados y una educación, llegando el 50% de ellos/as a terminar una formación universitaria. De hecho, Araceli completó sus estudios en la Facultad de Economía del Ferrocarril y, tiempo más tarde pudo trabajar como técnico de construcción de carreteras.

A lo largo de los años, las hermanas fueron separadas y en 1945, con el estallido de la 2ª Guerra Mundial, volvieron a sufrir una nueva evacuación. Tras la guerra, volvieron a juntar a todos los niños y niñas españoles en Moscú, facilitando así, para alegría de Araceli y de muchos/as de ellos/as, evitar los matrimonios con rusos y rusas. De hecho, Araceli se casó con un español tal y como ella quería, concretamente, con un asturiano típico.

A partir de entonces comenzó otra odisea: el intento fallido de regresar a su tierra. Cosa que no sucedió hasta que, palabras textuales de Araceli “el Señor Franco esté en el puesto (en el cielo)”.

Entretanto, Cuba buscaba traductores para estudiar la economía rusa. Fue entonces cuando Araceli y su marido emprendieron su aventura cubana, trasladándose allí junto a su hija pequeña, que por aquel entonces tenía 6 años, para trabajar como traductores.

Fue en Cuba dónde Araceli tuvo el placer de conocer al Che Guevara. Y es que, hablando de él, le faltan las palabras para ensalzarlo y agradecerle todo lo éste hizo por ella y su familia. Porque fue el mismísimo Che, el que consiguió llevar a los padres de Araceli a la Habana para que se produjera el reencuentro después de tantísimos años; desde aquel septiembre de 1937.

Sus padres no tardaron en regresar a España, ya que el padre de Araceli estaba enfermo y decía que no se quería morir en Cuba a lo que Araceli, con el humor que le caracteriza, respondió

yo no me quiero morir en ningún sitio

Tras la muerte de Franco en noviembre de 1975, pudo regresar a España. Fecha que recuerda con sabor agridulce ya que en septiembre murió su padre, del que no pudo despedirse, y en octubre su marido, sin poder descansar en paz en casa.

Ahora Araceli se siente feliz en Gijón, aunque asegura ser muy rusa, y procura ir todos los años a la que fue y considera su casa, para reencontrarse con otros/os niños/as españoles. Y para subsanar la distancia, sorprende ver la naturalidad con la que una mujer de su edad, dice que hace Skype con sus amigos y se ponen al día y se enseñan por la cámara “recuerdos y cosas de la casa”.

Desde su casa puede ver el mar, el mismo mar que la vio partir hace ya 80 años, pero que ahora se mantiene en calma y la relaja. Y es hoy, a sus 98 años, cuando Araceli asegura que no olvida y mantiene viva su lucha para todos aquellos que no corrieron la misma suerte.

Y, para terminar, nos regala una reflexión que es tan pura y sincera como lo es ella:

tengo dos nietos y un biznieto; ya soy rica

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Carlota Fernández.

OVImun: una oportunidad de oro.

in ONU Mujeres/Pack social by
Ángela Blog
Nunca antes me había planteado como sería estar dentro de la ONU. Hace apenas unos meses llegó a mi correo una oportunidad de oro. En el asunto ponía OVImun 2017 y la verdad… no tenía ni idea de que era.

Para todos aquellos que estáis en esa misma situación de como pez en el agua… “keep calm” que yo lo explico. OVImun 2017, es un modelo de simulación de las Naciones Unidas, un proyecto que empezó hace seis años gracias a un colectivo de estudiantes de la Universidad de Oviedo, con el objetivo de promover el debate y acercar a los jóvenes a la política internacional del mundo en el que vivimos. Es decir, una recreación de la Organización de las Naciones Unidas, en toda regla y a tiempo real.

Recrea la Asamblea GeneralECOSOC, el Consejo de SeguridadHuman Rights (en inglés) y, como novedad este año, UNW (ONU Mujeres).

He tenido y tengo, porque aún no hemos acabado, el placer de participar como parte del PressTeam (equipo de prensa) cubriendo el Comité que más me gustaba: ONU Mujeres. En la sesión del lunes se trataron temas de vital importancia como es el papel de la mujer en el mundo actual, el femicidio y otras formas de violencia. Dónde representantes de países de todas las índoles, desde los más liberales hasta los menos, han debatido sobre estas cuestiones. No solo esto, sino que también hemos podido disfrutar de la voz de la experiencia de dos grandes expertos como son Almudena Cueto y Javier Terán.  En la sesión de ayer, pasaron al punto dos de la agenda e intentaron dar soluciones a esta desigualdad que hoy nos asola.

Es muy bonito ver cómo delegados de todos los países intercambian opiniones y puntos de vista, es raro ver como Arabia Saudi, Iran, Pakistán… hablan sobre la liberación de la mujer con países como Alemania o Reino Unido, dónde directamente, el máximo poder del país es una mujer.

Desde aquí quiero agradecerle a la organización el privilegio de haber permitido formar parte de esto. Me parece una iniciativa increíblemente enriquecedora como persona y profesional, iniciativa por la que todos los jóvenes deberían pelearse… aunque lamentablemente no sea así.

Lo bonito está en esos debates, dónde todo el mundo tiene la palabra, dónde todos los temas hablados son de vital importancia. Y lo bonito del pressTEAM es poder contar al mundo lo que pasa dentro de las paredes de dos de los edificios más emblemáticos de la ciudad de Oviedo.

Por todo esto y por más que se queda en el tintero insto a los demás universitarios a probar este tipo de iniciativas. Somos ciudadanos del mundo chicos, y como tal, tenemos que vivirlo.

 

Ángela Díaz Martínez | Estudiante de Comunicación Audiovisual y Publicidad y Relaciones Públicas.